Feliz.

smilie-1900950_960_720

Alguien dijo alguna vez que ponemos más interés en hacer creer a los demás  que somos felices que en intentar serlo. Ser feliz, o intentar serlo, te puede parecer una pérdida de tiempo; un tiempo que en más de una ocasión seguramente hayas empleado para intentar proteger a tu entorno, otras para protegerte y otras incluso como un ataque para provocar envidia de lo feliz que eres.

Ser feliz es algo maravilloso. ¿Quién no lo quiere ser?  Y es que como concepto está muy bien y parece muy fácil, pero muchas veces nos encanta dificultarnos las cosas y dar vueltas y vueltas poniéndonos peros y pegas o buscamos más allá de nuestras narices y nos fijamos en la felicidad que reina a nuestro alrededor, inventándonos un porqué de esa felicidad ajena y otro más sobre el motivos por el que yo no puedo estar tan feliz, tan aparentemente feliz.

Todo es mucho más fácil que invertir tiempo, ganas y esfuerzo en ver porqué los demás son felices y tú no.

Ser feliz incluye aceptar que no siempre nos sentiremos así;  cuando viene una mala racha, inevitable, hay que asumir precisamente eso, que es una parte más de tu vida y por tanto  tienes que tener la tranquilidad de saber llevarlo cuando llega. Ser feliz es simple pero no fácil.  Puedes regodearte en esa mala racha, echar de menos lo feliz que eras antes, aprender por qué has acabado ahí, o simplemente descansar e impulsarte hacia tu siguiente fase de felicidad.

Trabajar en algo que no te gusta, teniendo en cuenta que nos pasamos gran parte de la vida trabajando,puede ser una fuente de infelicidad que ocupe gran parte de tu día. Parece claro que hay que intentar hacerlo en algo que te guste. Si no puedes escapar de un trabajo que no te hace feliz, intenta relativizar todo. Los trabajos también pueden llegar a ser tóxicos. Como algunas relaciones. Escapa de estas relaciones tóxicas empezando por valorar tus relaciones. Familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo… si en el equilibrio está la virtud… se hace necesario un equilibrio entre  pros y contras.

Tampoco persigas la perfección, nadie lo es. Y tampoco nada. Así que no busques una perfección imperfecta e irreal.  La vida sería mucho más aburrida si todo fuera perfecto, si no tuvieras retos o dificultades que superar. Abre la puerta a tus sueños, a tus pasiones de vida y disfruta de las piedras que encuentres en el camino. Una vida demasiado cómoda puede ser positiva, pero a largo plazo si no tomas decisiones importantes se convertirá en algo y aburrido y monótono.

Todo esto necesita de una regla de oro que es decir lo que piensas o sientes. Si no llegas a compartir lo que tienes dentro de poco te va a servir para ser feliz. Hacerlo te ayudará a sentirte mejor.

Ser feliz es una decisión diaria. Lo que pasó ayer te ayudará a tener más experiencias, pero ya no estás allí. Y lo que llegue a pasar mañana, pasará mañana.

Anuncios