Diseñando tu futuro.

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Todos los años ocurre lo mismo. Planeas tus objetivos para el año que acaba de comenzar mientras te imaginas sobrevolando por encima de los meses que vendrán, unos tras otros, y que traerán tu paso triunfal bajo las metas que te has propuesto. Mientras, puedes ir tachando los días en el calendario. O arrancándolos; eso ya es a tu elección.

Y te sientes libre. Libre para elegir tus objetivos, para diseñar tu futuro. Pero vuelves a fallar (te) y a dejar(te) atrás los mismos objetivos de todos los años. ¿Dónde está el fallo?

Probablemente estés pensando que desde ya empezarás a perder peso; bueno, mejor cuando termines ese trocito de pastel acompañado de una taza de té humeante. O quizás pienses que ya es hora de dejar de fumar, pero dejar de fumar en serio; mientras enciendes uno de tus últimos cigarros.

¿En serio quieres dejar de fumar? ¿Quieres perder peso de manera sana y ordenada? ¿Son éstos tus objetivos reales para este año? Si es así, perfecto. Si simplemente te dejas llevar por la presión poco original de todos los años, por esa espiral con la que nos machacan desde fuera para hacer tal o cual cosa, deberías plantarte y plantearte un buen ¿para qué?. O más bien un para quién quieres lograr esos objetivos.

Basta ya de engañarte. De auto-engañarte. Tienes edad para elegir bien tus propósitos reales y tienes edad para llevarlos adelante. Sin necesidad de nada más que querer lograrlos. Sin necesidad de buscar la admiración por conseguirlos. La mayoría de los miedos a ser rechazado descansan en el deseo de ser aprobados por otras personas. No bases tu autoestima en sus opiniones. Sí en la tuya propia. Tu propia satisfacción de lograrlo. Empieza desde ya a diseñar tu futuro. Un futuro real, pues será el futuro en el que vas a desenvolverte, en el que tú vas a vivir. En definitiva en el futuro que tú quieres.

Una buena noticia es que no hace falta esperar todo un año para comenzar. Puedes empezar desde ya, sin necesidad que sea Lunes o el primer día del mes. No. Es tu cuenta particular y empieza cuando tú lo decides y cómo tú quieres. Ahí radica la libertad de la que hablábamos al principio de este post. Se trata de diseñar tu futuro. El tuyo. No el que quieran los demás. En definitiva márcate tus propios objetivos, así si fallas, te fallas a ti. No fallas a los demás ni a lo que los demás te demandan.

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