¡Atención, pregunta!

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El leer en el Diccionario de la lengua española la definición de pregunta arroja un poco de luz sobre el tema de este post. Una pregunta es “interrogación que se hace para que alguien responda lo que sabe de un negocio u otra cosa”.

Ahora bien, ¿crees que las preguntas  no pueden dejarse sin respuesta? ¿crees que el no responderlas es una manera de hacerlo? Parece un juego de palabras, pero, una pregunta te lleva a reflexionar sobre tu  propia experiencia.  Y si es una buena pregunta, te hace pensar sobre áreas normalmente no visibles para ti, dándote una oportunidad para revisar tu experiencia y recursos de una forma diferente y llegar a respuestas que no creías poseer.

Una pregunta, una buena pregunta, puede ser una herramienta excelente para  explorar cuestiones que te importan, que te ocupan, que te preocupan. Generan aprendizaje y autonomía, y contribuyen a buscar tus propios recursos.

Para que una pregunta sea poderosa es necesario que sea abierta, orientada hacia el futuro, breve y clara, y libre de todo juicio o prejuicio que la dirija.

Abierta para incitarte a reflexionar; no vale, salvo casos excepcionales, un sí o un no. Funciona muy bien, que para eso son preguntas, empezarla con palabras interrogativas. Orientada hacia el futuro, pues lo que se busca es acción. Poco más se pude decir sobre esto. Breve y clara, para que no te disperses, la idea es centrarte en un objetivo y  cuanto menos te haga dudar, menos doble sentido o doble vuelta tendrá. Libre de todo prejuicio pues lógicamente no se trata de desanimarte; es  todo lo contrario, te empuja a conseguir tus objetivos.

Un “-no sé” aparece a la primera de cambio ante una pregunta poderosa. Como la casita de paja del primer cerdito del cuento, se elimina de un soplido con una nueva pregunta. Se trata de ir enfocando el qué, el cuándo, cómo…

Un “-depende” como respuesta empieza a mostrar que algo se está moviendo, que está empezando a ser más consistente; se va definiendo el qué,  el cuándo, el cómo…

Finalmente, si una pregunta poderosa como primera respuesta obtiene un silencio, puede considerarse como algo muy positivo.  Y como una muy buena respuesta. El silencio es la punta del iceberg de una reflexión. Algo se activa a la misma velocidad que una idea recorre tus neuronas. Te abre, haciéndote consciente y pensar qué vas a hacer, cuándo lo harás y, por supuesto, cómo puedes hacerlo de una manera completamente novedosa. Incluso te llegas a plantear romper con tus ideas prefijadas e ir más allá empujándote a la acción. ¡Menudo reto!