De mal en peor.

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Esos días en los que todo sale mal y no haces nada bien.  Bueno, una cosa sí; haces bien enfocarlo desde  el sentimiento que nos hace creer poseedores de una mala racha, hay quien lo llama maldición o mal de ojo, y que nos impide avanzar.  Sentimiento por otro lado de lo más humano. Ni siquiera eres original. Venimos a este mundo con una predisposición al sentimiento de fracaso que nos alimentan desde siempre con el “-ten cuidado que te vas a caer”  para luego cambiar cuando nos recuerdan que lo más probable, en cualquiera de nuestros emprendimientos, es que fracasemos.

Y con esa mochila nos movemos por la vida.

Somos lo que pensamos. Y nuestros sentimientos están formados por lo que pensamos a diario. Imagina por tanto lo fácil que es “manipular” esos pensamientos a través de tus sentimientos.  Si te enfocas en lo mal que te va, y no dejas de pensar en lo negativo, los sentimientos de culpa y negativos aparecerán como un efecto “bola de nieve”. Sin dejar de tener en cuenta lo automáticos que son la mayoría de nuestros pensamientos.

Ahora que ya puedes relacionar pensamientos y sentimientos y cómo unos son la base de los otros y los otros condicionan a unos, vamos a  intentar salir de la espiral que nos atrapa hacia el interior de esa bola de nieve gracias a la ayuda de la fuerza centrífuga.

Todo lo que ocurre en tu vida, lo bueno y lo malo,  es resultado de tus propias acciones, y por tanto eres responsable de ello.  Así que  empieza por cambiarte a ti, tanto interior como exteriormente, para redefinir tu estilo de vida, tus aspiraciones. Recuerda que tu objetivo es lograr todo aquello que te propones. Sin discriminar a los pensamientos automáticos, necesarios también, evita dejar tu vida en modo stand by, no uses el piloto automático.  También te vendrá muy bien aprender a escuchar, separando el ruido del mensaje que te llega de los demás.

No olvides que detrás de todo éxito hay muchos fracasos. Si las cosas no han salido como esperabas, tienes información que te servirá para mejorar y hacer las cosas de forma diferente. Nunca te detengas y sigue adelante.  Todo ha salido mal, según crees, pero sabes (y sientes) que se trata de un mal día, a veces días, y quieres llegar a casa para que termine el día y mañana comenzar de nuevo.

Comunícate contigo para que tomes una decisión adecuada con la mente fría (pensamientos), sin dejar de escuchar tu corazón (sentimientos). La siguiente vez que tengas un mal día y pienses que todo va  mal, piensa y siente que sólo será un día. O tal vez dos.

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