Descansar después del descanso.

descanso

Recién terminadas para la mayoría las vacaciones, hablar del descanso con las pilas recién cargadas,  te puede recordar a aquello de cuando suena tu despertador y quieres siempre cinco minutitos más. Parece que el descanso  crea adicción. Pereza lo llaman.

Descansar, aprender a descansar, disfrutar  del descanso es todo un trabajo en sí. Para ser pereza parece un poco raro. Consiste en crearte  un hábito. Y como todo hábito al principio te puede costar adquirirlo;  sigue pareciendo raro para que lo llamemos pereza, ¿verdad?

Recuerdas los primeros días de vacaciones lo de apagar el teléfono del trabajo, no consultar el correo, o cuando te sorprendías pensando en lo que te espera a la vuelta…, todo un torpedo a la línea de flotación de tu descanso. Y vale que tu cuerpo te haya agradecido las siestas, el no madrugar para ir a trabajar o perder tu mirada en el infinito para pensar en nada. Con el trabajo que te habrá costado llenarte de descanso para afrontar estos días en los que regresas a la rutina. Por tercera vez sigue pareciendo raro que  a toda esta actividad se le pueda titular como pereza.

Y no sólo hay que afrontar la vuelta.  Es cierto que las responsabilidades no perdonan. Te esperan al otro lado de la puerta de casa o de la oficina, esperando. Cedemos a nuestro torbellino interior que nos absorbe como un huracán catapultándonos a la rutina, dejando el descanso guardado en el armario junto a la sombrilla, la ropa de montaña o la guía de viaje, dependiendo de cuál ha sido tu destino durante estos días. ¿Dónde queda entonces esa “recarga de pilas” que has hecho para afrontar de nuevo la rutina?

Os hablamos hace unos días en Septiembre de cómo afrontar la vuelta de las vacaciones .Pero tan importante es afrontar esta vuelta como desconectar de ese descanso. Pero sin olvidarlo, sólo disfrutándolo y sintiendo  cómo tus fuerzas están ahí, contigo, para encarar la rutina del día a día. Y poder preparar también tus siguientes vacaciones.

Se trata de ir adaptando  tu día a día.  Que la rutina incluya  tu descanso y que descanses de tu rutina. Suena paradójico, pero es lo ideal.

No olvides que después de las vacaciones tu cuerpo necesita descansar.

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