Nubosidad celosa.

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Amar y sentir celos es como mezclar el agua y el aceite. ¿Cómo es posible que una combinación tan antinatural, antiestética, antitodo pueda estar tan extendida, tan aceptada, tan considerada?

Si amas, si amas sin necesidad de convencerte de que amas desde el fondo de tu corazón o desde la superficie, si simple y llanamente amas con todo tu corazón, los celos no caben, no son bienvenidos, no deben estar ahí.

Y es que amar no es poseer. Los celos no son inherentes al amor. Las canciones, los poemas, las novelas… se empeñan en juntarlos, pero aunque la ficción está muy bien, sólo es eso: ficción. Teatro si quieres. Amar forma parte de este lado de la realidad, está en tu día a día con tus obligaciones, tus diversiones…

No descubrimos la pólvora, y menos la mojada, al deciros que celos es igual a inseguridad (algo muy feo para mezclar con algo tan bonito como el amor) Los celos reflejan nuestro miedo traducido en una emoción ansiosa de posesión. Miedo a perder el “objeto” de nuestro deseo. ¿Dónde queda el valor que como persona tiene de sí y dónde queda su autoestima? ¿De verdad necesita amor o necesita una muestra constante de amor-atención?

La buena noticia es que todo el mundo ha sentido, siente y sentirá celos. La mala es que se nos puede ir de las manos, sin contar con lo que duele sentirlos.

Como primera medida, como imaginarás, está el potenciar la seguridad y confianza en ti. Quererte para poder querer de esa misma manera a los demás. .

No es por echar balones fuera ni por quitarte el muerto encima, o tal vez sí. Pero si alguien quiere ser infiel, lo va a ser. Y si no, no lo será. Independientemente de quien se ponga por delante. Así que deja el absurdo para esos momentos de ficción, y no intentes controlar lo incontrolable.

Más cositas, acepta la individualidad y libertad de tu pareja de la misma manera que hay que aceptar la tuya propia.

Seguimos, ¿por qué crees que  tu pareja está contigo? Será por algo así como que porque te quiere y te acepta. Si te es infiel, te está haciendo el favor de tu vida. Sólo tienes que decir: “Siguiente…”

Y por último el punto más controvertido. Hay que aceptar que la atracción sexual por otras personas es inevitable, tanto para ti, como para él, para ella… Ahora bien, lo que resulta decisivo es que se hace con esa atracción, a qué acuerdo se ha llegado con tu pareja cuando se habla de qué hacer al presentarse la oportunidad. Eso de diferenciar entre salir a buscarlo o encontrarlo…. Hay que hablarlo desde el principio y dejarlo todo muy claro.

Por sentir celos no te conviertes en una persona celosa. Lo decisivo es si sabemos y/o queremos dominar y gestionar esta emoción tan incómoda y destructiva. Amar es mucho más sencillo que lo que nos cuentan en esas películas, canciones, poemas… Si dejamos a un lado nuestra falta de confianza y nos limitamos a amar de manera sincera, sin intentar poseerla, aceptando su propia individualidad, su espacio, sin dejar de querernos  primero a nosotros mismos para poder querer a la otra persona, la cosa está hecha.

Terminamos con una reflexión La palabra “celos” proviene de celar que significa vigilar.

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