¿Tienes miedo?

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Todos tenemos miedo. Miedo a perder algo. A alguien. Un miedo que  muchas veces nos previene como un resorte ante  un “inminente” peligro. Nos hace desplegar acciones que se anticipen a esas situaciones que nos lo provocan y que  incluso, en bastantes ocasiones, llegamos  a generar. No te suena eso de “voy a suspender este examen” y así, pierdes el tiempo antes sin estudiar y durante la prueba dándolo por perdido.

Y aquello de que los opuestos se atraen… aquí no vale. Además del binomio pensado-atraído, viéndose cumplido así  sus temores, los que temen se atraen entre si.  Toda una acumulación de “desgracias”, casi de profecías autocumplidas, esto de los miedos.

Para vencer ese miedo, para dejar de pensar en él como si fuese tu amor de verano y para que puedas decir “Yo vencí a mi miedo”, os traemos unos cuantos consejillos. Respira hondo, sitúate en el presente y al lío.

  • Tienes miedo, vale. No pasa nada. Acéptalo y así, le darás su justo peso.
  • Si sueñas, tienes algo que poder utilizar: un sueño. Hazlo más grande que tu miedo.
  • Además tienes un montón de herramientas, cualidades, capacidades… enuméralas y selecciona la que va a usar en cada ocasión.
  • ¿Cuántas veces has tenido miedo? Y ¿cuántas veces los has superado? ¿cómo lo conseguiste? Haz memoria de cómo los has ido superando.
  • Enfréntate a tus miedos haciendo algo con ellos. Por ejemplo si te da miedo hablar en público, empieza por participar en alguna situación en la que estés con desconocidos y se inicie una conversación. Pequeños pasos.
  • Y después despégate de ellos para verlos desde fuera y ver su verdadera dimensión.
  • Esto te hará ser más realista, ¿ de verdad va a ocurrir aquello que temes? Y si llega a ocurrir o pasa algo parecido, ¿qué es lo peor que te puede pasar?
  • Ahora imagínate con el miedo superado. ¡¡ Lo has vencido!! Todos los días piensa durante unos minutos en tu yo al otro lado del miedo.
  • Además de reconocer que tienes miedo, a qué lo tienes, por dónde puedes atajar ese miedo y cómo sentirte cuando ya tu miedo sea un “ex-miedo”, otra opción es que lo compartas. Compartir tu miedo lo hace más pequeño. La visión que te demos las otras personas te harán verlo de manera diferente.

Y si no lo superas, pues no pasa nada. Ya sabes cómo no atajarlo y sobre todo en qué consiste tu miedo. Después de todo has dado el paso, has sacado cosas de ti que te sorprenden buscando cómo vencer tu miedo consiguiendo alinearte con él.

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