Frustraciones a mí.

 

cansancia-físico2Todos los años pasa lo mismo. Más bien cada medio año. Viene el frío o el calor y hay que arreglar los armarios. Al principio es sólo una idea y poco a poco empieza a tomar cada vez más peso hasta que te dices un domingo por la mañana “que empiecen los juegos del hambre” Y lo que empieza es una vorágine…”esto me vale, esto no, esto no lo tiro que me da pena (una vez mas)… ” Y después de sudar la gota gorda ordenado tus armarios y tenerlo todo colocado  tal y como preparabas tus lapiceros y cuadernos el día antes de empezar la escuela… de repente ¡plaf! tu esfuerzo no vale para nada. Toda la ropa o te dar calor o te hace pasar frío.

Y te sientes con esa misma sensación de frustración que tienes todos los años, todos los medios años, y te vuelves a decir que nunca aprendes, que qué suerte los que tienen un vestidor grande en donde pueden guardar todas sus cosas con sólo abrir esta o la otra puerta….

Eso sin contar aquello de lo que por algún valor sentimental prefieres conservar sin utilizar pasando de uno al otro lado del armario. Sin usarlo. Aunque te prometas que del siguiente cambio de armario no pasa.

Cuando te planteas unas expectativas y éstas o no se cumplen o no salen como tú has planeado, la frustración llama a tu puerta. Es hora de que en lugar de no abrirla o no hacer ruido para engañarla y que pase de largo creyendo que no estás, es hora como os decimos, de que la gestiones como es debido. Ni siquiera que la afrontes. Se trata de gestionar cualquier episodio que te pueda crear frustración. Obviamente el ejemplo de los armarios, puede crearte algo de frustración, pero seguro que te vale para que entiendas cómo y qué pasa cuando tus planes salen de una manera diferente. El plan B que tantas veces se habla de él y que tan pocas veces tenemos en la manga.

Empieza, por ejemplo, por rendirte a la experiencia y no te pongas expectativas, puedes disfrutar del momento e intentar sacar lo bueno que hay en toda situación,  De esta manera en lugar de llamar a tu puerta la frustración saltará por la ventana.

Ese plan B del que te hablamos tiene tres patas  ¡ojo! Que no son sus definiciones que puedes encontrar en el diccionario, no.

Asertividad: Mis derechos y los tuyos están conectados en un punto el respeto sobre las decisiones que ambos tomamos. Ni yo ni la otra parte se puede frustrar por no cumplir mis / sus expectativas.

Empatía: Ya sabes, hay que comprender el otro punto de vista, aunque no estemos de acuerdo.

Proactividad: Ante cada episodio que la vida me plantea y con la que me cruzo, yo decido qué y cómo me he de sentir.

Disfrutarás más de cada momento y sacarás así lo mejor de todo lo que hagas. Tus planes y los de los demás pueden ir en paralelo perfectamente en armonía.

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