A ti sí a mí no.

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Lo que a ti te vale a mí no. Y ya. Es así de simple. Es como cuando te aconsejan hacer algo para la resaca o los resfriados. “-Pues a mí no me vale”, dices. O lo que aconsejas y que te va a las mil maravillas, al otro sólo le sirve para perder su valioso tiempo. Y como no estamos para andar perdiendo el tiempo, si detectas que  el Coaching no te vale, se aplica una de sus premisas del código deontológico, que  como  cualquier disciplina también tiene, y que consiste en que se puede suspender en cualquier momento esa relación sin ningún tipo de impedimento o alargamiento innecesario. Si no se quiere, no se quiere.

Los detractores enfocan el Coaching como si se vendiera humo,  como que menudo camelo, que si eso ya estaba inventado y se llamaba ayudante personal… Toda una crítica respetable en la inmensa mayoría de los casos. Pero tambien en esa misma inmensa mayoría de los casos realizada desde un profundo desconocimiento de lo que es y no es Coaching. Siguiendo el título de este post, lo que para ti vale para otros no. Y con solo que te acerques un poco al Coaching, al verdadero Coaching,  verás  como ya hemos apuntado, que se debe cumplir un código deontológico como en cualquier otra disciplina. Y más en una en la que se dan tantas interferencias con otras disciplinas y técnicas basadas en supersticiones sin fundamento que confunden al “respetable”.

Se puede fijar el incio del Coaching allá por  el Siglo 5 A.C.   Sócrates   fue el primero en emplear y promover el diálogo como el mejor medio para motivar a sus discípulos a alcanzar el conocimiento y la verdad. Él lo llamo “El Arte de la Mayéutica” y básicamente consistía en hacer preguntas a sus discípulos para que fueran ellos mismos los que llegarán a sus propias conclusiones.

Platón lo continúo con sus “Diálogos” basados en preguntas y respuestas entre el maestro y el discípulo. El conocimiento de uno mismo es la clave fundamental para alcanzar la verdad, esa verdad que te vale a ti y sólo a ti, y  que está dentro de nosotros.

Hoy en día el Coaching ha logrado demostrar su eficacia en terrenos como la empresa, el deporte, la salud, y la vida personal. Se muestra como un recurso clave para motivar a alcanzar sus objetivos marcados.

Y aunque en realidad no sea un método tan novedoso e innovador como se cree, lo cierto es que sí se ajusta a la perfección a las necesidades de casi cualquier individuo del Siglo XXI. Después de todo, si hay algo que hemos perdido desde los tiempos de la Grecia Clásica es esa capacidad de preguntarnos sobre nosotros mismos y sobre nuestra realidad. Por suerte, poco a poco, la vamos recuperando.

Así pues el Coaching se basa en este principio que no es otro que nuestra capacidad para mejorar, para desbloquearnos, para superar obstáculos,  y lo mejor es que está en nosotros mismos.

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