Let it go.

“No me importa lo que van a decir,  deja que la tormenta se enfurezca, el frío nunca me molestó de todos modos”  dice la letra de Frozen, de Disney.

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Más de  1.000 millones de personas han accedido a la visualización en Youtube de Let it Go, la canción enormemente popular de la película de Disney, Frozen. Puede que no hayas visto la película, pero seguro que en más de un ocasión hayas escuchado esta canción sin necesidad de que tengas  algún menor en tu entorno mas cercano.
El mensaje es de lo más esclarecedor, si te ha pillado de mayor piensa en esta canción. Por ejemplo en su  título. Llega un momento en el que sólo tienes que hacer lo que dice la canción y dejarlo ir. Pero ahora hagamos el salto y veamos cómo esta filosofía juega en el mundo adulto y cuáles son las implicaciones en nuestro  día a día adulto.

Cuando estamos en modo juzgar, con nuestro mapa mental presente, viviendo nuestras creencias y prejuicios. O cuando los demás tienen activado este modo y nos enfocan en su visión demoledora de la realidad. Y es que la crítica viene y va de ti hacia fuera y de fuera hacia ti.  Sin necesidad de que estos juicios puedan ser signo de que la crítica esté tomando un peaje en nuestra vida, hay que equilibrarse intentando conseguir una paz interior .Déjalos ir. ¡¡ Fuera de la cabeza !!.

Eliminar estos juicios  puede remplazarse  por un “no me importa lo que digas”. Empieza a pensar que te está molestando realmente de la otra persona, la que te lanza sus prejuicios. ¿Qué es lo que realmente se dispara dentro de ti? ¿Por qué estás reaccionando y sosteniendo la ira o la frustración en lugar de seguir adelante?

Después de haber reconocido tu estado de ánimo (juicio), es tiempo de perdonar tanto desde ti como desde la otra persona. Perdónate por tu reacción negativa. Y perdona por las demás reacciones negativas. Después de todo, es una respuesta humana tan típica que todos compartimos. Unos rasgos de esta reacción negativa que tal vez pueda ser el resultado de nuestra propia necesidad de tomar el control.

Juzgar duele siempre más que el daño que se puede hacer a la persona que es juzgada. Cuando  puedas intenta sacar al ofensor de tu cabeza y colócalo  a un lado. A esto lo llamamos “perdón”.  Definiendo  perdón como  el acto de dejar ir, el acto de liberarse de la negatividad. Es una manera de hacerte una persona mejor y más grande, tanto vis a vis como con  el mundo en general. El perdón liberará tu “corazón” y tu mente y te permitirá avanzar en Tu vida. Aunque este tipo de perdón no es necesariamente ese perdón espiritual, y que  para algunos puede ser.

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