Aprendiendo a aprender.

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¿Cuántas inteligencias tenemos o cuántas existen? o, si lo prefieres, ¿cuántas crees que hay?  Sin entrar en paradigmas de la Psicología, hoy os vamos a hablar de una en concreto. Una como tal, o una como una parte de esa inteligencia única. Quizá no nos des la razón sobre nuestra visión o quizá sí. Y es que hay tantas “interpretaciones” de lo que es la inteligencia como inteligencias en sí. Como todo es mucho más sencillo, echaremos mano a la siguiente fábula:

“Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy  virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una  mujer. En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable. El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas posibilidades de escapar al terrible veredicto ….¡la horca!

El Juez también complotado cuidó, no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo y, por ello, dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo vamos a dejar en manos de la justicia universal tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras “culpable” e “inocente”, Tu escogerás y será la mano justiciera la que decida tu destino.”

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda “CULPABLE” y la pobre victima aun sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente: “¿Pero que ha hecho? ¿Y ahora cómo vamos a saber el veredicto?” “Es muy sencillo, respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué”. Con protestas y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.”

Desde el Coaching trabajamos contigo para que desde tu trabajo personal encuentres tus mejores respuestas. Respuestas que pueden estar en ti, surgir de ti o encontrarlas al alcance de tu mano. Piensa que sean las que sean, son las que a ti te sirven. Y siguiendo esta simplicidad son, las que aquí y ahora, te van a  funcionar.

Así que cuando te cruces con tu siguiente reto, potenciate una solución creativa. No olvides que cuando todo parece perdido tienes a mano esa poderosa arma que es la imaginación. Úsala.

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