No todas las lágrimas son malas.

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El Coaching está ahí, está aquí, para echarte una mano en el proceso de superar la muerte de alguien que quieres, alguien que ya no está físicamente en tu vida.  Llega el momento de realizar ajustes.

Es difícil vale. Afrontar el proceso emocional por algo que no se elige en la mayoría de los casos,  pero que sin duda es inevitable y que forma parte de la propia vida produce un impacto emocional que hay que saber gestionar o sobrellevar o…  El caso es que es algo inevitable sin posibilidad de ser esquivado.

Como os decimos, el Coaching está aquí, está ahí, para que en cualquier momento de este proceso llamado duelo, evalúes cómo es el presente que  estás viviendo, y te plantees objetivos nuevos  a conseguir que vengan con  nuevas ilusiones o esperanzas.

Este hueco que te queda tras la inevitable pérdida, casi  diríamos que te  “”obliga”” a que establezcas un nuevo objetivo como un paso más para superar el momento.

Así que os traemos unos puntos a seguir, todos o algunos de ellos, con los que superar este momento:

  1. “Se fue sin que me diera tiempo a decirle que…” ¿A quién no le ha pasado? Se quedaron cosas en el tintero y tienes esa sensación de no haberte esmerado en conseguir un poco de valor y/o de tiempo para decirle aquello. Escríbelo. Como si le mandaras una carta. Esta carta te ayuda a deshacer ese nudo que sientes.
  2. Todas las pequeñas y grandes cosas que te rodean, en tu día a día, todo eso es un gran regalo de la vida. Aprende a vivir y a disfrutar dentro de tu dolor esos detalles que se suelen pasar por alto, por insignificantes que sean o por estar tan al alcance de tu mano que los ignores.
  3. Llora. Es sencillo y no hay más que extenderse. No es debilidad, todo lo contrario, llorar expresa tu fuerza y tu serenidad. Tu madurez.
  4. Llora pero sé feliz. Si tú quieres la felicidad de tus seres queridos, ellos quieren la tuya. No les gusta, ni les gustaría verte triste, ausente. Quieren que estés bien, que seas feliz. Te quieren a ti.
  5. Apóyate en tu entorno, apóyate en ti, en tus recuerdos, en todo lo que ha dejado. Los recuerdos buenos, los no tan buenos. El amor como energía que es transforma. Ni se destruye ni desaparece.
  6. Hablando de apoyarte en ti, busca espacios que te transmitan serenidad en los que se escucha el silencio. No decimos que te aísles, sólo que los busques  y los “visites”.
  7. El Coaching como herramienta te permite crearte esos anclajes con los que aumentar tu compromiso en obtener el objetivo tras esta pérdida. Rellenar el hueco, vivir con él, seguir caminando para plantearte nuevos retos….
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