No hay mayor milagro que poder ver desde los ojos de otros por un momento.

Pereza. Debe ser cuestión de eso. De pereza. Porque fácil es bastante fácil de conseguir, lo que nos pasa es que nos invade la pereza. O tal vez sea miedo, O simple y llanamente una pataleta de esas que teníamos en la niñez y con las que medíamos fuerzas con nuestros padres para ver hasta dónde podíamos llegar. Hasta dónde nos dejaban llegar.

El caso es que nos cuesta un montón. Nos estamos refiriendo, según el Diccionario de la lengua española, a ese “Sentimiento de identificación con algo o alguien O también a la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”.

Os hemos traído para ilustrar de lo que os queremos hablar hoy,  un vídeo muy conmovedor. Si no se te escapa una lagrimita, o quizá dos, entonces y solo entonces este post no lo entenderás. Hoy no va para ti. Pero aun así te invitamos a que lo leas, a que veas el vídeo. Compártelo y así a lo mejor, también  lo experimentes.

Y es que no hay mayor milagro que poder ver desde los ojos de otros por un momento.

 

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