Neuromarketing…mon amour.

cerebero bolsa

El Neuromarketing es la ciencia aplicada en la rama del marketing, y cuya función es investigar y analizar el comportamiento del consumidor. Así se estudia qué pensamos, qué sentimos, qué nos motiva para averiguar qué buscamos o cuáles son nuestras metas. Para lo que se “ataca” directamente a los estímulos externos que recoge nuestro cerebro. La percepción visual, la auditiva, el olfato y el tacto de las personas, cómo nos sentimos al percibir estos estímulos.

Toda esta información que se obtiene y con la que se intenta predecir las decisiones finales del consumidor, su comportamiento, se aplica en el marketing para  mejorar el diseño del producto, qué precio ha de tener, la utilizar para  poder hacerte un hueco como marca, para averiguar cuál será tu nicho de mercado, qué canales de venta has de utilizar.

Todo esto que parece algo etéreo, o directamente parece palabrería vana, se puede comprobar muy bien si sólo se abre un poco los ojos   y se presta un poco de atención al entrar en una tienda, o en un centro comercial o si simplemente se visita un área comercial. Y vemos, oímos,…, sentimos.

Por ejemplo te has dado cuenta que lo que generalmente más falta nos hace, los artículos de primera necesidad, se suelen situar al final del establecimiento, con lo que recorres toooodo el supermercado, por ejemplo, con tu carrito vacío. Esto de carrito vacío lo decimos con ironía, o ¿no te parecen excesivamente grandes y amplios? -¡Qué cómodos son y cuántas cosas caben!, ¿verdad?  Y además fíjate que vas pasando por pasillos y pasillos y cada vez más te llega un agradable olor a pan recién hecho, a bollo rico… Además de ser la sección de panadería cumple función de ambientador con su olorcillo a horno.

Sí, hemos presentado en este párrafo tres ejemplos de neuromarketing. Vamos a por más.

Tu oído. Esa musiquilla que suena de fondo taaaaan agradable, tan pausada, tan tranquila… así te relajas y si te relajas vas más despacito y compras más. Excepción… las tiendas de ropa, sobre todo las que están destinadas a gente… digamos joven. Esos sitios  que parecen muchas veces una discoteca y que, como broma, te dan ganas de pedir un cubata antes que preguntar (por preguntar) si tienen tu talla. Aquí la gente viene con ganas de divertirse, de pasarlo bien y la música les empuja a ese sentimiento.¡¡ Fiesta!!

A todo esto de la tienda de ropa ayuda también la iluminación.  Parece que quieren ahorrar pero la realidad es que iluminan y “ponen el foco” en lo que quieren que te lleves. En lo que se quiere promocionar. En vender tu producto.

No dejamos pasar por alto el viejo truco del X ‘ 99. Eso de decir -¡qué barato!, si sólo cuesta un euro (con noventa nueve) pero para ti se queda en que sólo es un euro.

Otro ejemplo es cuándo nos enfrentamos con una estantería o un cajón, generalmente en mitad del pasillo y con todo revuelto. ¿¿Qué piensas?? – Ahí hay un chollo seguro. Y te acercas y  revuelves… y picas.

Hablando de gangas, poner los artículos con precios intermedios tirando a elevados a la altura de los ojos, facilita la vida un montón. A veces con tal de no agacharte o simplemente por no mirar bien no te das cuenta que lo barato está o arriba del todo o abajo a la altura de los pies… que también tiene su connotación, – del suelo no lo cojo y si está arriba será caro,  puedes pensar. Así que tiras hacia lo que tienes al alcance de la mano, o a la altura de tus ojos.

Ésta ha sido nuestra aportación al fascinante mundo del Neuromarketing. Como coachs y como consumidores.

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