Inteligencia emocional y empresa.

argumentando tres

En su libro ‘Emotional Intelligence Daniel Goleman refleja los resultados de un estudio  realizado sobre las ventajas de aplicar la inteligencia emocional en el mundo de la empresa. En este estudio participaron alrededor de 600 empresas de más de 20 ámbitos diferentes y sus conclusiones reflejaron que aquellas que habían implementado los fundamentos de la inteligencia emocional en su filosofía corporativa habían incrementado su productividad.

Prácticas como el  equilibrio entre los aspectos humanos y financieros de la organización, la comunicación clara y abierta entre diferentes departamentos de la empresa, el fortalecimiento de las relaciones internas y externas, la aceptación del riesgo, el aprendizaje común, una innovación permanente…

Cuando hablamos de «inteligencia emocional» nos referimos a la capacidad de manejar emociones que impulsan nuestros comportamientos y las relaciones con los demás. El miedo, la ira, la tristeza, el placer y el amor son algunas de ellas.

Aplicado al campo empresarial, este concepto resulta de gran utilidad en el momento de gestionar grupos de trabajo con objetivos comunes.

A la hora de llevar el mando en una empresa, de llevar adelante un grupo de trabajo no solamente hay que dar órdenes, transmitirlas, hacer números,…  también hay que saber y conocer qué relaciones, qué motivaciones, qué mapa humano hay dentro de la organización a la que se pertenece.

Este estudio que concluye que aquellos gerentes de empresas que han recibido algún tipo de formación en inteligencia emocional han incrementado la productividad de sus empresas, deja en un segundo plano, que hay que superar si no se está haciendo ya, el enfoque de gestionar una compañía sólo a través de métodos racionales.

El nuevo perfil del directivo quedaría por tanto diseñado con estos aspectos:

  • Autoconocimiento y autocontrol: Reconocer y manejar las propias emociones ayuda a gestionar  mejor, así como  saber cuáles son los límites de cada emoción y en qué caso  se pueden utilizar o transmitir alguna de las mismas.
  • Empatía: No sólo reconocer estas emociones, también poder ponerse en el l lugar de la persona que se tiene enfrente. Ésta es una de las reglas esenciales de la inteligencia emocional.
  • Habilidades sociales: Aplicando la inteligencia emocional se desarrollan aptitudes como la motivación, el ser constantes, gestionar crisis, entusiasmo, comunicarse de manera eficaz y oportuna.
  • Flexibilidad: Comprensión y diálogo. Eso de ser un “líder” rígido está pasado de moda, sin posibilidad alguna de que vuelva a repetirse ese modelo
  • Optimismo: Hay que tener confianza en la consecución de los objetivos. Aquí también la inteligencia emocional nos echa una mano. Hay que saber transmitir las actitudes que una vez incorporadas a la rutina del grupo, dirija de forma directa a la meta.
Anuncios