Sumando tiempo al resto de tu vida.

calendar-1505197_960_720

Suena el despertador, a la ducha de un salto mientras el café y las tostadas se van haciendo. Con suerte hasta puedes arañar unos minutos y te haces un zumo. A salir pitando para el trabajo. Y de repente todo eso se corta de golpe. Dejando para otro post el tema de perder tu trabajo y quedarte en paro, hoy vamos a hablar de una situación cuanto menos, digamos que curiosa. Una prejubilación. Te ves en medio de un ERE, tu ritmo de vida cambia 180 grados, todo patas arriba. O tal vez tienes a alguien en tu entorno cercano que se ve en esta situación sin saber muy bien qué hacer mas allá de descansar y dormir y … ¿y luego qué?¿qué voy a hacer con el resto de la vida?

Después de que  gran parte de tu vida haya estado regida por horarios cuando estabas estudiando, mientras trabajabas…, de pronto tienes todas las horas de todos los días que aún tienes por delante sin ese tic tac de fondo que marcaba antes tu agenda.

Y aunque al principio te lo planteas como unas vacaciones, como todo en esta vida, lo mucho cansa y empiezas a rescatar viejas ideas y proyectos que siempre has querido hacer, o tal vez te lances a trabajar tu cuerpo en el gimnasio, que aún eres joven como para ir al parque a dar de comer a las palomas,… Así que con todas esas ideas y todos esos proyectos tienes que organizar tu agenda, o tal vez necesites en primer lugar organizar ese “tiempo libre” que te ha sido otorgado para que una vez que esté todo bien programado, puedas seleccionar de entre todas tus ideas, de entre todos tus proyectos, qué hacer con tus días en tu día a día.

1.- Identifica tu visión sobre qué quieres ¿cuál es la meta que te planteas?

2.- Inventario de tiempo, o sea que durante un tiempo corto, una semana por      ejemplo, ve apuntando a qué dedicas el tiempo y cuánto tiempo dedicas

3.- Agendiza, si se nos permite el palabro, con esos datos que has obtenido . Es muy  útil que a cada actividad de tu día a día le otorgues un color. Al verlo plasmado en  un papel verás cuánto rojo tienes o si de vedad te hace falta tanto azul.

4.- Selecciona en función del punto uno, de tu visión, de tus metas y tan sencillo como  quitar rojo de un sitio y poner azul en este otro ( lo colores nos ayudan a verlo  fácilmente)

5.- No vale ni mentir(te) ni hacer(te) trampas. Ojo. Prioridades las tienes fijadas desde  el punto uno. Tampoco te des mucha caña en conseguir tus metas, que tiempo tienes  y no es cuestión de conseguir tu meta de la misma manera en la que presentabas informes en tu (ex)trabajo, por ejemplo.

6.- Actúa. En Coaching lo llamamos “Plan de acción”, manos a la obra en definitiva.  Aquí viene a colación la “Ley de Pareto” conocida también como la regla del 80-20 y  es que el 20% del tiempo empleado produce el 80% de los resultados y el 80 % del  tiempo produce solo el 20% de los resultados.

7.- Escoge de entre todos los días de la semana uno y de .ese día seleccionado escoge  media hora ( o el tiempo que estimes que te va a hacer falta) Durante ese tiempo haz  una revisión para ver qué ha ocurrido y qué va a ocurrir o qué te vas a plantear para la siguiente semana.

8.- Be water my friend. Si no has conseguido objetivos, metas, no te fustigues. No  pasa nada. Esta inflexibilidad te puede retener y perjudicar mas de lo que piensas. Por eso el punto siete es tan importante como lo son los otros seis. Tiempo tienes.

Anuncios