Cómo mantener tu objetivo y no fallar(te) en el intento.

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Nos hemos plantado ya en el segundo mes del año. Atrás ha quedado Enero y esperemos que con él no haya quedado tu firme propósito que hiciste justo hace un mes, con la copa de cava en la mano y brindando en familia y/o amigos sobre todo lo que ibas a lograr en este año 2017.

Bueno, no serías la primera persona que abandona el proyecto apenas inciado y vuelve a lo de siempre. Tú sabrás.

Por suerte, la vida es flexible en mas ocasiones de las que te imaginas y, para este caso, los pequeños deslices, abandonos, flaqueos de fuerzas están mas que permitidos y se asumen con la frente bien alta.

Así que si has fallado, te has fallado, o piensas que puedes caer en el abandono os vamos a facilitar un poco la vida y presentaros unos consejos para seguir adelante y no rendirte. Son ocho.

1. Ten presente el significado de tu objetivo.

Saber para qué estás haciendo algo, le da un valor extra a lo que estás haciendo. Suena a trabalenguas, pero se entiende fácilmente. Para encontrar el significado os recomendamos el Método de los Tres Porqués. Pregúntate 3 veces ¿Por qué?, se descubren cosas muy interesantes

Por ejemplo: Objetivo es ir al gimnasio.

  1. ¿Por qué quieres ir al gimnasio? –Para sentirme más atractivo.
  2. ¿Por qué quieres sentirte más atractivo? –Porque quiero encontrar pareja.
  3. ¿Por qué quieres encontrar pareja? Para no sentirme solo/sola.

¿ El significado detrás de tu objetivo es no sentirme solo/sola o simplemente ir al gimnasio.?

2. Guíate por tus valores y no por tus objetivos

Ya tienes claro que además de pensar en tu objetivo es bueno recordar el significado que tiene este objetivo. Detrás de cada significado hay unos valores que hay que tener presentes.

¿Qué puede pasar si no los consigues? Aunque nunca llegases a alcanzar tu objetivo, solo por intentarlo ya estarás cumpliendo con tus valores. Seguramente decepción sientas por no haber logrado tu objetivo final, pero tendrás la satisfacción de saber que has permanecido fiel a tus ideales. Sustituyendo tus objetivos por tus valores nunca volverás a desmotivarte por culpa de un fracaso.

3. Separa tu meta en etapas

Márcate una serie de pequeños objetivos diarios, semanales y mensuales, porque a medida que vayas consiguiéndolos sentirás como te acercas más a tu objetivo final.

Conforme vayas obteniendo pequeñas victorias diarias, semanales o mensuales, tu confianza aumentará. Y eso te motivará a buscar la siguiente victoria.

4. Mejor piensa en el camino y no en la meta.

Visualiza el proceso que vas a seguir para lograrlo. Y disfruta de aquellos momentos en que corres el riesgo de romper tu compromiso. Sí. Pregúntate: ¿Cuándo es más probable que puedas caer en la tentación?, ¿Qué voy a sentir?

Visualízate exactamente en esta situación, y ahora pregúntate qué vas ha hacer para evitar rendirte. Y es que ser optimista está bien, pero reconocer que habrá situaciones que van a ponerte a prueba incrementa las probabilidades de que sigas luchando.

5. Huye, de momento, de las recompensas.

Recompensarte con cosas que en realidad perjudican tu objetivo, por mucho que creas que te las mereces, te perjudican reduciendo tu motivación a largo plazo. Tu motivación ha de estar en ti, ha de ser intrínseca y no extrínseca, nada de recompensas.

6. Frente las dificultades, pregúntate si puedes hacerlo.

El pensamiento positivo llevado al extremo puede tener consecuencias muy negativas. En lugar de repetirte que puedes lograrlo, pregúntate si puedes lograrlo. ¿Sabes por qué? Las preguntas inician un proceso mental que inconscientemente busca la solución a tus problemas. Solo necesitas una simple reformulación verbal para activarlo: pasar de afirmar a preguntar.

7. Ejercita tu fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad es como un músculo que se puede entrenar. Cuanto más la uses, más tendrás. Para practicarla tienes dos maneras eficaces:

  • Ejercicio físico.
  • Meditar

La voluntad, como todo en esta vida, también se agota. Si un día has usado mucha deberás descansar para reponerla No es por tanto recomendable dejar lo más duro para el final del día. Intenta organizarte para hacerlo cuando tengas más energía.

8. Identifícate con tu yo del futuro.

El principal motivo por el que procrastinamos e incumplimos nuestras promesas es porque siempre creemos que en el futuro tendremos más tiempo libre, más fuerza de voluntad y más ganas de hacer las cosas. Pensamos en nuestro yo del futuro como una persona distinta a nosotros. Así que cada vez que tomes la decisión de procrastinar algo, imagínate que ese futuro fuera hoy. Te darás cuenta de que no va a haber tanta diferencia entre tu presente y tu futuro, y eso te dará más fuerza de voluntad.

munequito

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