Un viaje con tu mochila.

Una de las cosas que nos colocan nada mas nacer es una mochila a la espalda. Así dicho suena “un poco bastante”raro. Y tanto. Se trata de una metáfora.

Esa mochila que nos cuelgan se empieza a llenar con todo aquello que consideran que nos puede ayudar. La intención es buena,claro. Pero allá va llenándose poco a poco, primero como decimos con cosas que nos llenan nuestros padres y después, con las que la vida nos hace ir metiendo. Experiencias, recuerdos, aprendizajes que van quedando anclados. Unos, nos ayudan, otros, no tanto. Por no decir que todo lo contrario. Responsabilidades reales e imaginadas, responsabilidades impuestas, adoptadas….Todo va dejando su poso y nos hace , sin darnos cuenta, enlentecer nuestro paso. Vamos, es igual que un móvil nuevo. Al principio va muy rápido, todo funciona genial. Te bajas aplicaciones, vas haciendo fotos, vídeos… contactos. Y poco a poco vamos llenándolo de fotos chorras, de contactos con lo que ya no contactamos,se llena de búsquedas que ya no nos sirven de nada. No sólo eso, además cada vez te va mas lento y te cuesta mas encontrar esa foto tan graciosa para pasársela por whatsapp a tu grupo de 20 mejores amigos. ¿ Qué puedes hacer?

mochila-pensando

Justo!! Borras cosas. Borras fotos, contactos, limpias el buscador de Internet. -Así va mas rápido, te dicen. Y, ¡oye!, funciona.

Pues ahora imagina que tú eres el móvil. ¿qué te impide parar y abrir tu mochila a echar un ojo a tu equipaje?

Vamos a ver que hay por aquí…demasiadas responsabilidades y compromisos. Llevamos también nuestras creencias, las creencias heredadas de nuestra familia, y algo muy feo, muy dañino. Aquello que hemos escuchado en mas de una ocasión de “tú no vales para los números”, “esto es cosa de chicas, o de chicos”, … Nos lo van repitiendo y los hacemos nuestros. Los acabamos convirtiendo en complejos, en absurdos prejuicios. Básicamente es cómo y de qué manera nos han educado. Y así vamos llenando esa mochila con cosas del pasado y también del presente. Cosas del pasado que por desgracia nos van a afectar en el futuro. Cosas que no son nuestras y que no dependen de nosotros. Algo de un amigo, de tu pareja, de algún familiar… Hay que aprender a soltar lastre, a no cargar con tanta tristeza, tanta basura que nos clava en el suelo y nos entorpece el paso. No permitas que tu cuerpo se canse, que se quede sin fuerzas

Claro que está bien mirar hacia atrás y ver la vida que pudo ser y no fue, para bien o para mal. Pero siendo conscientes de que esas cosas son del pasado, y ahí han quedado. Hay que dejarlas ahí. Vamos, hay que soltar lastre. Ya llenaremos la mochila más adelante, a medida que nos haga falta.

Quién sabe, a lo mejor te planteas cambiarte de móvil, de mochila, en lugar de vaciar. Tal vez te vaya mejor en tu situación actual… Nunca es tarde si quieres cambiar tu móvil/mochila. ¿No crees que es mejor eso que arrastrar una carga que se te haga insoportable? Y es que, deshacerse de la carga, no significa olvidar. Dejas atrás experiencias y recuerdos, malos y buenos, pero no significa que por quitártelos de encima ya no te sirvan.

Así que tanto si metes mano a tu mochila o si la cambias, el caso está en que algo tienes que hacer. Y ese “algo” lo decides tú. Os dejamos un fragmento de la película “Up in the air”, en la que nos hemos inspirado para elaborar este post y que no vamos a dejar de compartir por su gran calidad y claridad.

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