Creer o no creer. That’s the question

Recientemente os hemos hablado de las creencias limitantes. Todo muy chulo, todo muy bonito… pero ahí siguen. Y ya vamos de cabeza hacia el fin de año. Y aunque parezca de Perogrullo, un año nuevo llega y con él un montón de proyectos.

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Pues esta vez, para que no nos coja el toro, el tren o lo que sea, nos ponemos manos a la obra y empezaremos el próximo año con los deberes hechos y con un montón de proyectos que este año, sí este año que empieza en nada, dejarán de ser proyectos y empezarán a ser realidades.

Las cosas empiezan por el principio, otra Perogrullada, pero es cierto que para conseguir nuevas metas, nuevos objetivos, hay que hacer cosas diferentes. Y  ¿cuántas veces no  las hacemos porque tenemos a nuestra  “simpática” vocecita interior que nos dice, no, no puedes, no vales, no lo conseguirás. Si escuchas bien, te vas a quedar de piedra cuando reconozcas al  propietario o propietaria de esa voz.

¿Qué querías ser de niño?, ¿Cómo te veías de niña al imaginarte de mayor?

Hablando en plata ¿cuántas veces nos han fastidiado la ilusión de hacer algo por ser pequeños, gordas, altos, feos..?

Y qué pasa cuando se zanja la conversación con un “-Eso es así de siempre y así será”. Hala. Y punto en boca. Las creencias van pasando de generación en generación, casi ancladas a los genes como el color de los ojos, o el del pelo. Pero sólo casi. Eso es lo bueno.

Este cuento, como los genes y las creencias, debería haber ido pasando de generación en generación. Es un cuento popular y dice así:

“Una larga caravana de camellos avanzaba por el desierto hasta que llegó a un oasis y los hombres decidieron pasar allí la noche.

Conductores y camellos estaban cansados y con ganas de dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste. Todos los camellos estaban debidamente estacados excepto uno. Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perder el camello. Después de mucho pensar, uno de los hombres tuvo una buena idea.

Fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó todos los movimientos como si atara el animal a un poste imaginario. Después, el camello se sentó, convencido de que estaba fuertemente sujeto y todos se fueron a descansar.

A la mañana siguiente, desataron a los camellos y los prepararon para continuar el viaje. Había un camello, sin embargo, que no quería ponerse en pie. Los conductores tiraron de él, pero el animal no quería moverse.

Finalmente, uno de los hombres entendió el porqué de la obstinación del camello. Se puso de pie delante del poste de amarre imaginario y realizó todos los movimientos con que normalmente desataba la cuerda para soltar al animal. Inmediatamente después, el camello se puso en pie sin la menor vacilación, creyendo que ya estaba libre”. 

creencias-2Como ese camello, nos estancamos y nos limitamos a la hora de hacer cosas nuevas o vivir experiencias nuevas por esas creencias limitantes, que nos han inculcado, y que conllevan quedarnos en nuestra zona de confort, y como ya os hemos hablado, hay que  salir de ella.¿Eres tú como este camello? ¿Tal vez estés sin cuerda?…

¿A qué estás esperando para levantarte y caminar? Libérate de tus creencias limitantes. El año que te espera no las acepta y tú no te las mereces.

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