Ánclate a tu objetivo.

Hoy vamos a presentaros una herramienta  de la que disponemos por así decirlo ‘de serie’, que debemos saber identificarla y , sobre todo,  que debemos aprender a manejarla. Hablamos de los anclajes. Vamos allá.

Un anclaje, según Grinder y Bndler, es cualquier estímulo que recibimos por cualquiera de nuestros sentidos y que nos evoca un patrón de respuesta constante. Teoría pura.  Pero un anclaje en la vida diaria nos puede ayudar, y mucho, en conseguir mejorar en  aquello que ya de por sí hacemos bien. O simplemente nos ayuda a conseguirlo satisfactoriamente. Nos lleva al objetivo.

Tenemos a nuestra disposición una gran variedad de anclajes, que pueden ser inconscientes y conscientes.  Todos son fáciles de evocar. Tanto unos como otros son de una enorme utilidad y siendo prácticos,  de una gran ventaja, pues el beneficio que nos reportan es grande, como los son ellos mismos.

anclajes

Los inconscientes, se evocan  tan fácil como cerrar los ojos y sentir qué te evoca por ejemplo el olor a tierra mojada tras una tormenta,  escuchar y sentir la brisa del mar, el sabor de la comida favorita o qué sensación tienes  cuando después de un tiempo vuelves a dormir en tu cama.

Con los conscientes también evocamos una emoción determinada.  Un comportamiento que ya tenemos  como recurso y que nos va a  ayudar a potenciar o a facilitar ese comportamiento que, como os decimos, sabemos hacer bien y  no sólo conseguimos alinearlo con nuestro objetivo, sino que además nos ayuda a conseguirlo.

Parece magia, pero no lo es. Tiene truco.  Mira este vídeo.

El truco del que os hablamos es de lo más sencillo. Se trata de ir  asociando un mismo estímulo con una respuesta que se logra cada vez que se presenta dicho estímulo, obteniéndose así  la misma respuesta. Esto es condicionamiento clásico puro y duro. Y también  es la base de estos anclajes. Esto sucede en todas las personas de forma cotidiana sin que nos demos cuenta de ello. Pero también lo podemos hacer en forma intencional. Así que  no hay excusa. Se puede lograr.

Cuando se aplica un estímulo determinado a una persona que está experimentando  de manera intensa estado emocional, se ancla o se asocia dicho estímulo con el estado emocional, de modo que  posteriormente la sola aparición del estímulo logra revivir dicho estado. ¿Recuerdas el vídeo  que acabas de ver?

El uso de  estos anclajes nos permite un mayor control sobre el estado en el que nos encontramos, pues vas a ser tú quien pueda instalarse anclas que  te van a reportar estados internos  tan beneficiosos como la seguridad, la confianza, el sentido del humor,   Recuerdas lo de asociar un estímulo con una respuesta determinada. ¿Te imaginas que con un chasquido de dedos (a modo de estímulo) aparece una fuerte confianza en lo que estás haciendo?

Como imaginarás, se pueden instalar anclajes en otras personas. Ya te hemos dicho que es poderosa esta arma, así que  siempre con un fin positivo.

Resumiendo, tiene un potencial enorme, consiste en un estímulo que ancla siempre la misma respuesta, que tienes que utilizar siempre correctamente empleadas a favor del éxito y desarrollo personal con el que puedes modificar conductas indeseadas, eliminar incluso fobias, potenciar tus virtudes. ¿Qué tal si creas tus propias anclas?  Esa música que te llena de actividad y energía para pasar el día a tope, un golpecito en la mano para hablar en público de una manera segura o incluso entrelazar tus dedos. A cada persona le valen sus propios anclajes.

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¿Recuerdas el vídeo de los jugadores de rugby?

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