El Arte de Empatizar.

Después de un mini descanso, volvemos a la carga, y con mucha fuerza, con nuestros post!

Esta vez os vamos a hablar de algo, que curiosamente en una semana, nos la hemos encontrado en varias ocasiones y en distintos ámbitos, tanto en el personal como en el profesional. Nos referimos a la falta de empatía.

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En ambos casos la falta de la misma ha sido muy patente y está afectando a la relación personal y también a la profesional.

En el ámbito personal la falta de empatía, estaba generando un mal estar y un alejamiento y desconfianza de la otra parte. Cuando estamos con un amig@ que nos cuenta sus problemas y, aunque somos capaces de escucharlo, y nos resulta muy difícil ponernos en su lugar, sino que lo que hacemos es seguir viendo la situación como lo enfrentaríamos nosotros, la otra parte se puede sentir que no te preocupas por él/ella, que no le quieres entender o que simplemente pasas de lo que te está contando y de él.

No olvidemos que una misma situación cada uno de nosotros la vivimos y buscamos las soluciones más idóneas para nosotros, no todos pensamos igual ni actuamos de la misma manera, así, aunque seas capaz de ponerte en la situación del otro tú solución no tiene porqué servirle a la otra parte. Recuerda es el conflicto y la forma de ser del otro, no la tuya.

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Esto mismo nos pasa con la familia, amigos, jefes, empleados… Si pudiésemos empatizar lo justo y necesario con la otra parte, la comunicación sería más fluida, seríamos realmente un hombro en el que sostenerse y, sobre todo, y para nosotros lo más importante, te ayudaría a resolver el conflicto de una manera más rápida y eficaz.

En el ámbito empresarial, cuantas veces no nos hemos encontrado a jefes que nos dan la impresión que van sólo buscando sus intereses, su comodidad, su “ponerse medallas”, su vivir bien,… sin importarle lo que el resto de sus empleados necesiten en el ámbito laboral para poder ser más productivos, alinearse con el objetivo de la empresa y para poder sentirse a gusto y útil en la empresa.

No olvidemos que el buen líder no es sólo aquel que tiene claros cuales son la misión, visión y objetivos de la empresa y que trabaja en esa línea para conseguir unos resultados. El buen líder se hace y se hace conociendo a sus empleados, alineando sus expectativas con las de sus empleados, escuchando a su personal para saber cuáles son los problemas que les surgen o les perturba para realizar correctamente su trabajo… En definitiva, el buen líder es aquel que es capaz de escuchar a sus trabajadores, ponerse en su lugar para poder visualizar sus carencias o necesidades, es decir, aquél que sabe empatizar y no sólo imponer lo que el cree que debe ser.

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Un líder que no empatiza con sus empleados, difícilmente puede conseguir de ellos la entrega que él considera que deben tener hacia la empresa, no todo es dinero, ni todo vale por dinero, si no te hacen sentir como parte del conjunto, difícilmente te puedes sentir cómodo para dar todo lo que tienes, no te atreves, piensas que para qué, haces lo justo y necesario…

Si no se empatiza, tanto a nivel personal como profesional, se generan conflictos, estos conflictos pueden desencadenar en “luchas” de posicionamiento, estas luchas en malestar, ese malestar puede llevar a discusiones absurdas, esas discusiones a situaciones insostenibles y por último llegaríamos a la  no reconciliación, enquistando tanto la situación que sería imposible dar marcha atrás.

Recuerda, tanto a nivel personal como profesional, si quieres sacar lo mejor de la persona que tienes enfrente, escucha, hazle saber que le entiendes y que lo comprendes, ponte en su lugar, intenta visualizar si tú estuvieras en su situación que te gustaría que hicieran, en definitiva, EMPATÍZA.

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