Relaciones tóxicas

A veces hay amores que son imposibles, amores que desde el principio están destinados a lo que generalmente es reconocido como fracaso. Amores que no lo son. Cuando nos toca vivirlo en nuestras propias carnes, y mientras lo estamos viviendo, no nos lo parece. Distinto es cuando le toca vivir a alguien cercano  un amor así. Lo vemos tan claro… Y es que   el mundo está lleno de personas y si nos fijamos en la persona equivocada, si nos toca vivir una relación de las llamadas tóxicas  que nos anula y nos destruye,  que no nos aporta,  de la que debemos escapar cuanto antes, generalmente  en cuanto somos conscientes de estar viviendo una, o  en cuanto comenzamos a escuchar a la gente que de verdad nos quiere y que nos avisa…toxicas uno

A pesar de que este tipo de relaciones no sólo se circunscriben a las relaciones amorosas y se dan en cualquier ámbito social,  como puede ser dentro de una amistad,  con algún familiar, alguien con el que compartimos las horas de trabajo, vamos a centrarnos en las relaciones tóxicas amorosas. Ésas en las que, sin saber cómo ni por qué,  nos nace una dependencia hacia la otra persona.

Si crees tener una relación tóxica, si crees que estás viviendo una o si no quieres caer en esta especie de Síndrome de Estocólmo, te interesa seguir leyendo hasta el final nuestro post de hoy. Nos vamos a centrar en las relaciones tóxicas dentro del ámbito de la pareja.

Empecemos por el principio, que es lo lógico y, a veces, no tan común.

  1. No eres propiedad de la persona que te quiere. Y tampoco es de tu propiedad la persona a la que quieres. Básico y sencillo, ¿no?
  2. Las cosas que os han pasado, si no se hablan en el momento, se quedan en el pasado. Si se perdonan en el pasado, no vale traerlas al presente. No sirve de nada. Para eso tenemos un extenso refranero y ya habrás pensado en uno que habla de aguas y molinos (Agua pasada no mueve molinos) Así que superar, perdonar y sobre todo olvidar, o por lo menos aceptar, también es básico.
  3. Tirando de refranero de nuevo, Hablando se entiende la gente, y ¡¡¡qué verdad es!!! . Una comunicación abierta y efectiva es la base de un apoyo mutuo. No vale con seguir dándole vueltas y mas vueltas a lo mismo hasta el fin del mundo porque sí.
  4. Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, capisci? Echarle la culpa a la otra parte  de tus sentimientos, de tu mal día, darle la vuelta a la tortilla… es de primero de manipulación.  Atención a la sutil jugada pues lamentablemente no es tan burda como se pueda pensar. Es más elaborada.
  5. El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor, Molière. Poco más se puede decir y seguramente estés pensando en la frase y su significado. No olvides que los celos representan una enorme falta de autoestima.  Quiérete para que querer.
  6. Quien te valora, no te destruye. Amenazar nunca ha sido una buena manera de conseguir lo que se pretende. Eso de que a la primera de cambio haya una crisis, una ruptura inminente…¡No!.  Vale que hay que tener derecho a un mal día, a una mala contestación o incluso una reacción inadecuada sin ser violenta, claro. Todos podemos tener ese mal momento sin que penda sobre nuestra cabeza la amenaza del abandono. Lo que no procede es que se instale en el día a día y se haga habitual en la relación.
  7. Los regalos se hacen por gusto del que regala, no por mérito del que recibe, “La Sombra del Viento”, Carlos Ruiz Zafón. Esto de solucionar un conflicto  con un regalo, un pan para hoy…, se trata de una solución temporal. Si no se habla en su momento aparecerá de nuevo el problema. Ese regalo que sale como un boomerang desde “el corazón” para limpiar conciencias… Tú decides si lo aceptas o no.

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Puedes decidir qué clase de relaciones y de personas estarán en tu entorno cada día de tu vida. Eres libre para elegir el tipo de pareja que deseas tener, y  si ésta no te hace feliz puedes dejar todo y comenzar una  vida nueva.

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