Nos cuesta delegar…

Esta semana vamos a hablar de otro tema que todos vivimos en nuestro día a día, ya sea en el trabajo, en tareas domésticas, con familiares… En todos los aspectos de nuestra vida nos toca delegar en algún momento pero, ¿sabemos realmente lo que es delegar? ¿Por qué nos cuesta tanto delegar?

Mal pensado, en algún momento, hemos creído que delegar es pasarle la responsabilidad al otro y esto, está muy lejos de la realidad. Delegar es confiar una misión a alguien asumiendo todas las responsabilidades que ello pueda conllevar.

Lo principal para que una delegación se lleve a buen término no es imponerla,    delegara                sino seguir unos pasos básicos:                                                                               

  1. La función a delegar se discute:       Así  la persona en la que delegas también tiene libertad para llevar a cabo la función de la mejor manera posible para el (no todos llegamos a la misma solución por el mismo camino y todos los caminos son válidos).
  2. La persona que delega debe acompañar a la persona a la que ha delegado el trabajo.
  3. Debemos establecer con claridad cuál es el objetivo, el método, los medios, los resultados y los plazos de esa delegación. No pretendamos delegar sin dar toda la información y que todo salga bien.

Leyendo esto puedes pensar que cual es el beneficio que se saca al delegar si la responsabilidad recae sobre ti. Aunque no lo parezca lo hay, si por ejemplo eres un Jefe de Proyecto, el delegar te puede beneficiar a distintos niveles:delegada

  1. Si eres el jefe o la jefa :
  2. Puedes marcarte más fácilmente las prioridades.
  3. Menos estrés.
  4. Te ayuda a tener una visión global de la situación.
  5. Con respecto a tu equipo:
  6. Aprenderá a asumir competencias.
  7. Lo motivarás al implicarlo en el proyecto.
  8. Conseguirás que sea cada vez más autónomo y que sean proactivos.

Todo ello conllevará una mayor productividad, un trabajo más eficaz y sobre todo tú ganarás en tiempo dedicándote a lo realmente importante.

Hasta ahora parece fácil, pero es verdad que antes de realizar esas labores de delegación debemos plantearnos una serie de cuestiones:

  1. Lo que tengo entre manos, ¿es delegable?
  2. Debemos encontrar la persona idónea para llevarla a cabo ya sea por su formación, conocimientos, etc…
  3. Debemos explicar bien qué queremos, cómo lo queremos y el tiempo (cuándo). No pretendamos que nos lean la mente.

Tras todo lo visto delegar, no es tan malo. Aunque nos asalten los “fantasmas” de: Si delego pierdo funciones, si delego me arriesgo a que el nivel bajará, y si al delegar me sobrepasan, prefiero hacerlo yo, y así,  gano tiempo… STOP, no somos Superman.

Nuestro valor esta en todo aquello que sabemos y hemos aprendido. No sólo en una función y saber delegar es otro de esos valores a tener muy en cuenta. Si lo hace vivirá mejor.

Por último te ofrecemos una técnica para que visualicemos más fácilmente lo que es delegable y lo que no:

 

fff

Esperamos que te ayude!!!!!

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