5 pasos para cambiar tu vida.

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La fábula  “El árbol de los deseos” nos
dice que:

“Un viajero muy cansado se sienta bajo la sombra de un árbol sin imaginarse que iba a encontrar un árbol mágico, ‘El Árbol que convierte en realidad los deseos’. Sentado sobre la tierra dura, él pensaba que sería muy agradable encontrarse una cama mullida. Al momento, esta cama apareció al lado suyo. Asombrado el hombre se instaló y dijo que el colmo de la dicha sería alcanzado, si una joven viniera y masajeara sus piernas tullidas. La joven apareció y lo masajeó de una manera muy agradable – Tengo hambre, -dice el hombre,- y comer en este momento sería con seguridad, una delicia. Una mesa surgió, cargada con alimentos suculentos. El hombre se alegra. Come y bebe. Su cabeza se inclina un poco. Sus párpados, por la acción del vino y la fatiga, se cierran. Se dejó caer a lo largo de la cama y pensaba ahora en los maravillosos eventos de este extraordinario día. – Voy a dormir una hora o dos -se dice él-. Lo peor sería que un tigre pasara por aquí mientras duermo. Un tigre aparece enseguida y lo devora”.

Nuestra conducta se ve condicionada por las creencias con las que construimos parte de nuestra personalidad. En muchas ocasiones hemos frenado nuestra iniciativa sin mayor motivo que aquel que nos decimos  de “yo no valgo para esto”, “a mí todo me sale mal”, “esto no está hecho para una persona como yo”. Toda una serie de ideas, de creencias negativas, que nos impiden conseguir nuestro objetivo.

De todas nuestras creencias, algunas, las menos, las hemos hecho nuestras  confirmando con la experiencia una opinión determinada.  Otras, más de las que deberían, las hemos hecho nuestras durante los primeros años de nuestra vida mientras crecíamos, copiando a los referentes que teníamos presentes en aquella primera etapa de la vida.

El que  las veamos cumplidas, tanto unas como otras, nos da seguridad.  ¿Qué ocurre en el caso de las  limitantes o negativas? Recuerda el “yo no valgo para esto” del principio,  nos impide alcanzar el objetivo pero a la vez nos hace sentir bien, al confirmarse la creencia que tenemos.

Para cambiar estas ideas  os vamos a ofrecer una manera sencilla y accesible para que  cualquiera, en sólo 5  pasos, pueda conseguir cambiar una creencia negativa y limitante por una creencia sin adjetivo alguno. Para ello coge papel y bolígrafo o lapicero o  tu tablet o tu portátil…, pero es importante que lo escribas. Entonces…

  1. Identifica tu creencia negativa. Ponle un nombre. Si te resulta difícil identificar esta creencia, mira a tu objetivo y piensa: ¿qué me impide conseguirlo? No te asustes que te saldrán unas cuántas seguro. Teniéndolas escritas será más fácil tenerlas controladas y teniéndolas controladas se harán cada vez más vulnerables y se irán debilitando.
  2. Siempre, en todas las cosas incluidas estas creencias negativas, hay partes positivas. Entonces piensa ¿qué de bueno tiene para ti esta creencia? Ya sabes, piénsalo y apúntatelo. Imagínate que siguiendo el ejemplo de “yo no valgo para esto” te puede ofrecer seguridad o, tal vez, consuelo si fracasas en el intento.
  3. En un lugar diferente al que has escrito todo esto sobre la creencia negativa, identifica a su contraria. No utilices el “nunca” ni tampoco el “no”. Procura por utilizar el tiempo presente y usa la primera persona. Léela tantas veces como te sea necesario hasta que te sientes bien con ella, hasta que sientas que encaja en tu entorno.
  4. Ahora, ¿qué cambios implica esta nueva creencia en tu vida? Piensa, sin olvidar escribirlo, en todo aquello que puedes hacer para llevar a cabo y  también en  todo aquello que vas a dejar de hacer para conseguir que esta nueva creencia no tenga el apellido de “limitante”.
  5. Una vez ya definida, actúa como si esa nueva creencia está contigo desde siempre. Integrada en tu día a día. Bien definida.

Así que, piensa y hazlo. Y no olvides que tienes dentro un árbol de los deseos que está esperando a que le digas qué hacer.

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