¿Situaciones sin solución?

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A todos nos ha pasado en algún momento de nuestra vida una situación de desencuentro con algún familiar, un amigo, nuestra pareja… provocando situaciones muy desagradables  que incluso llevan a no volver a hablar con esta persona o personas que queremos o a mantener relaciones tensas. Incluso cualquier cambio  se nos hace una montaña por el dolor que nos genera o por el daño que creemos que estamos haciendo.

Todas estas situaciones nos generan un sentimiento de culpa muy arraigado aunque sepamos que es lo que tenemos que hacer. En ocasiones la situación nos llega a sobrepasar de tal manera que podemos no  llegar a superarla  nunca.

¿Podemos cambiar estas situaciones? Habrá ocasiones en las que sí y otras  en las que no, ya que  depende de nuestra forma de interpretar la situación y de la forma en la que los demás lo están entendiendo. Es aquí, en esta interpretación ,  donde no podemos influir. Cada persona  tiene su forma de pensar, de ver la vida, lo que hace que una misma situación se viva de distinta manera.

Creemos tener una visión objetiva del conflicto y su origen pero, con sinceridad, nuestra forma de ser y nuestra forma de pensar nos hacen ver desde nuestro punto  vista subjetivo el desencuentro,  llevándonos a  no entender la situación que origina el conflicto.

Llegados a este punto podemos pensar: Si no puedo cambiar la opinión o las creencias de otras personas ¿cómo puedo solucionar el conflicto? O también podemos pensar ¿para qué voy a intentar solucionarlo si no va a servir para nada?

Todo empieza con un cambio, por nuestra parte, a la hora de ver el conflicto. Lo podemos hacer. Obviamente  la visión que tiene la otra parte con la que manteneos el desencuentro, no  la vamos a poder modificar, pero sí que  nos sentiremos mejor  por intentar nuestro cambio.

¿Qué técnicas podemos utilizar para verlo todo lo más objetivamente posible y así salir del bucle en el que entramos habitualmente porque no somos capaces de ver más allá?

  1. Busca un sitio tranquilo, busca tu momento de relajación, en el que te sientas cómodo/a contigo mismo.
  2. Relájate utiliza todo aquello que necesites, tu música favorita, una luz tenue, una taza de té…
  3. Sitúate en el momento actual del conflicto, no vayas al pasado, como bien se dice: “lo pasado, pasado está y no se puede cambiar”, tenemos que mirar al presente y al futuro.
  4. Haciendo un análisis de la situación tal y como está actualmente, intenta visualizar lo que sería la situación ideal.
  5. Una vez visualizada imagina y analiza cómo has llegado a ese punto que quieres de la relación, qué medios y formas has utilizado, qué es lo que ves, qué podrías haber hecho de otra forma.
  6. Una vez vistas las opciones para llegar al objetivo, desgránalas en aquellos objetivos más pequeños y que te sean fácilmente realizables. Recuerda: siempre pasitos de bebé.
  7. Que algunos de los pasos falla, vuelve a focalizar las distintas opciones. Siempre hay una solución para todo, sólo hay que buscarla!!!

Si después de seguir estos pasos la situación no cambia y sigue el conflicto, por lo menos conseguiremos sentirnos bien con nosotros mismos y al sentir que estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano, por lo menos, ese sentimiento de culpa será menor y esa herida abierta se cerrará un poco más. Siempre teniendo presente que  NO TODO DEPENDE DE NOSOTROS!!!

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