Cuando llega ese cambio tan deseado…

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“No sólo la fortuna es ciega, sino que hace ciegos a aquellos que favorece” (Cicerón).

¿Quién no se ha visto ganando la lotería, o una fuerte suma de dinero en algún juego de azar, para solventar esas pequeñas trampas (o grandes) y ya de camino, con lo que sobra, si es que nos queda algo, darnos algún capricho como un viajecito, reformar la casa, comprarse un coche…?

Cierto es que solemos decirnos: “Yo no  voy a caer en la locura,  no voy a despilfarrar”. La realidad es que cuando te ves con el dinero en el banco, ese “no voy a despilfarrar” se convierte en: “si tampoco pasa nada por gastarme en,… si me puedo comprar  este coche…, y después de todo aun tengo dinero para hacer la reforma…”. La realidad es que sin querer, subimos nuestras pretensiones de compra pasando de un coche utilitario a uno de alta o media gama y el dinero merma de tal manera que el resto de las prioridades, como sería reformar la casa, se queda en un segundo plano y  cuando vamos a realizar la reforma en la que hemos pensado, nos vemos que estamos sin dinero.

Y esto hablando de pequeños premios, si ya hablamos de premios millonarios la cosa se complica. No medimos, nos volvemos consumidores sin freno , nuestro nivel de vida sube a ritmo exponencial pensando que tenemos suficiente para todo. Incluso nos atrevemos a lanzarnos como emprendedores sin hacer ni un estudio de viabilidad, ni las suficientes previsiones, ni los riesgos que eso conlleva, como estamos bajo el  respaldado de una fuerte suma de dinero, no medimos. Invertimos sin mirar el coste de mantener en lo que hemos invertido, por ejemplo inmuebles.

Stop!!! ¿cómo podemos volver a ser las personas sensatas que somos en nuestro día a día aun teniendo millones en el banco?  No es tan complicado, solo hay que visualizarse y buscar esa sensatez que siempre nos caracteriza.

Desde el coaching esto lo podemos solventar con visualizaciones. Que cómo se hace eso. Con estos sencillos pasos:

  1. Siéntate en una silla, llamaremos A, y pon otra, vacía, en frente de ti, la llamaremos B.
  2. Visualízate en el ahora en el presente con todo ese dinero en tu bolsillo, en la silla A (Emocionante ,¿verdad?).
  3. Una vez que veas y pienses en todo aquello que quieres hacer con el dinero, siéntate en la silla que tienes en frente de ti, silla B, y piensa en las opciones de inversión que has tenido estando en la silla A.
  4. Mientras estás en la silla B pregúntate:
  • ¿Es realista lo que he pensado?
  • ¿Realmente voy a tener para todo?
  • ¿Qué es lo que realmente quiero hacer con ese dinero.
  • ¿Qué es lo que realmente necesito?
  • ¿Qué es lo realmente urgente en mi vida?

Como verás todas estas preguntas van enfocadas a lo que realmente necesito, para no dejarme llevar por mi visceralidad y mi ansia de tener todo aquello que no he tenido nunca. Sigamos

  1. Sitúate entre las dos sillas y observa lo que has pensado y visto en la silla A y luego en la silla B.
  1. Desde esa posición , ve fijando objetivos de gastos en relación a la conclusión que has sacado mientras observas lo que ha pasado por tu cabeza tanto en la silla A como en la B.

money-42955_960_720Voilà !!!,  ya has  fijado esos objetivos de gastos de más importantes y necesarios a los que menos, ya tienes un pequeño plan para poder hacer realidad tus verdaderos sueños y no dejarte arrastrar por ese sentimiento de que el dinero no se va a acabar nunca.

 

Eso sí, mete algún caprichito pequeño en esa lista de objetivos…

 

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