Vislumbrando tu objetivo.

objetivo laberinto

Los sueños dejan de serlo cuando se convierten en objetivos“.

Cuando nos planteamos un cambio en nuestra vida, es importante que fijemos un objetivo claro. Algo que podamos realizar y que, emocionalmente sobre todo,  nos reporte un beneficio. Esa sensación de que nos falta algo, o de que nos sobra algo, algo que no nos encaja…  Seguro que alguna vez   lo has experimentado. La cosa se complica cuando por algún avatar de la vida, los planes no salen como queremos y empezamos a hacer crecer más y más la bola en la que nos vemos  viajando cuesta abajo.

Hagamos una reflexión sobre lo importante que es el marcarnos un objetivo como punto de partida para conseguir el tan perseguido cambio que nos hemos planteado.

No solemos pararnos a pensar, ni tan sólo un momento, en qué está pasando. Nos salen las cosas mal y nos vamos retroalimentando, regodeándonos en nuestro infortunio, metidos en nuestra bola de desesperación.  Nos damos cuenta de qué queremos,  que necesitamos un cambio y, a menudo, ahí es cuando empiezan los problemas.

Sin saber bien  el qué, sólo que necesitamos cambiar algo,  nos metemos en proyectos de cambio demasiado lejanos en el tiempo, una auténtica maratón para la que nos vemos con falta de preparación, o bien todo lo contrario, proyectos de cambio demasiado difíciles de conseguir por la inmediatez de la fecha marcada para conseguir el objetivo. No nos olvidemos de los “mega-objetivos”, inalcanzables para cualquiera. Ejemplos tenemos un montón en la memoria por ejemplo perder mucho peso en poco tiempo porque se acerca ya el verano.

Para ello puedes seguir una serie de pautas, o de trucos, si se prefiere, para que no sólo nos marquemos un objetivo alcanzable sino que además sepas cómo conseguirlo.

Para empezar vamos a marcar dos puntos, uno es cómo estamos ahora, cómo nos encontramos en relación a un tema en concreto, lo  llamaremos estado actual. Otro, al que vamos a identificar como estado deseado, que no es otra cosa que  la situación que queremos alcanzar cuando nos hemos planteado un cambio.

¿Cómo podemos lograrlo?

  1. Definiendo el objetivo. Es imprescindible pues al tenerlo claramente enfocado, podemos aprovechar al máximo nuestra energía en conseguirlo. Dirigiéndola a un punto en concreto evitamos esa sensación de no saber a dónde se va.
  2. Estos objetivos deben ser claros y precisos, aumentando así la probabilidad de conseguirlo. Tu mente necesita órdenes precisas para actuar con eficiencia. Al tener claro el objetivo, tiene claro los medios con los que conseguirlo.
  3. Para conseguir el objetivo marcado, hay que trazar un plan con unas estrategias en las que se tengan en cuenta los medios de los que dispones, las consecuencias que se derivan de alcanzar tu objetivo y, muy importante, una ubicación en el futuro. En otras palabras, realizable y compatible con tu forma de pensar y con tu estilo de vida, sin olvidar los efectos sobre las personas que nos rodean, sobre nuestro entorno en definitiva. Se conoce como objetivo ecológico.
  4. Tener un para qué claro. Si vale la pena el esfuerzo que vamos a invertir en alcanzar nuestro objetivo, nos va a ayudar a cumplir con los pasos que nos hemos marcado para alcanzarlo.

Resumiendo:

 

 

  • Si lo logras es porque has sido capaz de definirlo con precisión.
  • Ten un plan con estrategias que afronten los medios, las consecuencias de lograrlo, y cuándo lo vas a conseguir.
  • Da más peso al “para qué” y el “cómo”, que al “por qué”.

Centrando esfuerzos y recursos en la consecución de  tus objetivos,  invirtiendo energías y teniendo claro para qué lo vas a hacer y qué vas a conseguir estás dando el primer paso.

 

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